UN BEBÉ,UN PAR DE MULETAS Y UN BLOG EN VILO

Queridas mías,

Lo sé, no tengo perdón. Os escribo a cuentagotas… como cuando hablas por whatsapp con el chico que te gusta pero que no sabes si va a funcionar…

Si pudiera poner un estado a mi blog sería el de: relación complicada.

Me encanta la comunicación, me chifla recibir comentarios, compartir lo que hago o lo que dejo de hacer, vuestras experiencias y las mías pero eso, señoras mías, requiere de un tiempo que en los últimos tiempos se ha vuelto revuelto.

¿Y qué ha pasado en estos meses? Si me seguís en redes sociales ya lo sabéis, pero he pasado por quirófano para una operación de cadera que me ha tenido en jaque durante mucho tiempo. Como ya os he explicado antes, mi pierna y yo tenemos una relación tortuosa desde que era niña, muchas operaciones, posoperatorios y circunstancias varias que no vienen al caso. Lo cierto es que hacía ya 14 años que no me molestaba y me había acostumbrado a que no se quejara permitiéndome hacer vida absolutamente normal. Pero de repente, hace ya casi dos años, decidió reclamar sus fueros perdidos y mientras me enteraba de que esperaba mi cuarto hijo, el traumatólogo me anunciaba una nueva puesta a punto.

Después de tener a mi hija, y dejando pasar un tiempo prudencial, empezamos esta primavera pasada con pruebas que culminaron con malas noticias en julio, aquí la amiga había decidido que puestos a dar guerra, mejor iba a dar MUCHA guerra. Muchos lloros y muchos mimos después hace ya 6 semanas que me operaron. Y como casi siempre,  la sangre no llega al río y todo fue muchísimo mejor de lo esperado.

En todo este tiempo he ido transitando por diferentes estados, unos más absurdos que otros, os cuento:

Justo antes de entrar a quirófano me entró una fiebre criminal por dejar mi casa en solfa y la vuelta al cole lista, así que justo la víspera del ingreso estaba yo dándole una capa de pintura rosa a la moldura azul del cuarto de mi bebita que antes había sido de bebito. Pero cuando digo víspera, digo a las 12 de la noche, ea. El síndrome del nido le hace sombra a mi síndrome preoperatorio. Pero es que me metí en la cama después de darle la última capa de pintura  y estaba TAN nerviosa, pero TAN TAN nerviosa, que me volví a levantar y me puse a tunear con pintura varias cosillas que tenía pendientes. Si tenéis en cuenta que ingresé a las 7 de la mañana pues podrían haberse ahorrado la anestesia porque poniéndome la bata verde estaba ya grogui…

¿Y ahora? Pues después de pasar unos 15 días como Tutankamón en casa de mis padres, inmovilizada y mimada como una reinona, empecé a moverme con dos amigas de nombre muletas con las que comparto una amistad íntima… Lo que viene a ser un parón de esto que llamamos vida. Y cuesta, ayyyyyy cómo cuesta…

Crees que tendrás mucho tiempo para escribir, para leer, para pensar, organizar y aprender. Y sí, tiempo tienes, con lo que no cuentas es con que de repente tienes el cerebro medio marchito. He buscado alguna expresión que transmita ese estado y no he encontrado otro verbo que le vaya mejor. Se te marchita la cabeza, en serio. De repente ese curso precioso que compraste con ilusión esperando el momento perfecto para hacerlo te parece lo más aburrido del universo, enciendes la tele esperando encontrar una serie de esas que no puede verse con marido porque le va a parecer ñoña y más ñoña te parece a ti. Lo he intentado con Velvet y no he pasado del 5º o 6º capítulo. Muy moñas, de verdad.

En fin, que después de cualquier circunstancia complicada de la vida, la batalla más dura es siempre la que se libra contra una misma, ¿verdad?

Y en esas estoy, regañando todo el día a mi cabeza porque la muy boba se cree que en la vida saldré de esta, cuando ya le he demostrado un montón de veces que se sale, se sale bien y que en nada habré recuperado mi vida normal. El primer pasito es publicar este post, así que ahí va… 

Y ahora por fin el momento de los Oscars. El de los agradecimientos. Cuando uno pasa momentos malillos de repente una llamada es el mundo y una visita el universo. Que sí, que el whatsapp es estupendo, pero esas llamadas la víspera del ingreso a las 8 de la noche en la peluquería no las olvidaré nunca. Hasta la peluquera tuvo que preguntarme que qué me pasaba que mi teléfono no paraba. Esas palabras de cariño, de ánimo sincero, fueron el mejor de los consuelos. Y luego tantas visitas, tanto amor en forma de bombones, flores, y meriendas en casa, no quiero dramatizar y por tanto no voy a entrar en detalles, pero tengo una suerte inmensa de teneros en mi vida. Vosotras sabéis quienes sois.

Así que una vez os he puesto en antecedentes… VOLVEMOS!!! 

PD: La imagen de la portada quizás os choca, es un helecho que me mandó mi hermana Elísabeth desde Madrid al hospital. ¿Conocéis la peli “Cómo perder a un chico en 10 días”? En ella aparece el helecho del amor, es un peli divertida que hemos visto mis hermanas y yo unas 500 veces. Apenas llegó cuando despertaba en planta y a día de hoy creo que jamás he recibido nada que me haya hecho más ilusión. Gracias tesoro mío, a pesar de que se lo comiera el Roomba de Laura, será uno de los mejores regalos que me hayan hecho nunca.

 

 

 

 

1 Comentario en UN BEBÉ,UN PAR DE MULETAS Y UN BLOG EN VILO

  1. cristina garcia prats
    18/10/2017 at 14:29 (1 mes ago)

    Guapísima!!! me alegro que ya estés mucho mejor y leerte siempre me despierta alegría… así que espero que sea el inicio de muuuuuuchos posts. No me extraña que recibieras tanto afecto antes y después de la operación porque uno recoge lo que siembra y de eso tú sabes mucho. Espero verte pronto. Besos

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *