6 COSAS QUE HE REAPRENDIDO EN MI PERIODO DE CRISIS. PARTE II

Pues seguimos con la segunda parte de las 6 cosas que he reaprendido de un periodo duro de mi vida. Para leer la primera parte pincha aquí

4.- No hay mejor revulsivo, medicamento o consuelo que el cariño. Y esta es exactamente la otra cara de la moneda. Yo solo he sido capaz de controlar mis peores reacciones cuando con ellas estaba haciendo sufrir a mis seres queridos. Ha habido momentos en que me he metido hecha una bola en la cama para lamerme las heridas y he salido porque era mucho peor ver mi dolor en el rostro de mis padres, mi marido o mis hermanos. Somos muy fuertes porque el amor nos vuelve valientes. Porque lo que no harías por ti misma eres capaz de hacerlo por la gente a la que quieres. Y en sentido contrario funciona exactamente igual. No hay nada, repito, NADA que no se agradezca más que ver entrar a una amiga querida por la puerta de tu habitación de hospital, nada que haga más ilusión que una visita a casa con una merienda rica, en ese momento la amistad se vuelve familia.

Y ya no os quiero contar si ese cariño viene de tu sangre. La mayor parte de mis aventuras hospitalarias tuvieron lugar cuando mis hermanas eran pequeñas, recuerdo la emoción que sentía cuando las oía llegar corriendo por el pasillo o como colgaba sus dibujitos que me hacían llegar por mi madre en mi habitación para enseñárselos a las enfermeras. Pero ahora que ya somos todas adultas todo eso se ha multiplicado por millones, han sido mi distracción, mi apoyo, han escuchado mis tonterías pacientemente, me han acompañado cuando me ha hecho falta un poco de aire, y no solo ellas, también mis cuñados, mis sobrinos que se me acercaban medio asustadillos preguntando si ya no tenía pupita.

En resumen, que si tenéis a alguien que esté pasando un mal momento no lo dudéis, id a verlo, a veces pensar que molestamos nos echa para atrás, pero os aseguro que nada más lejos siempre y cuando esa persona no esté sufriendo mucho físicamente, obvio. Eso sí, consejito, visitas cortas, intensas pero cortas. A mí han venido a verme con ganas casi que de acampar en la habitación y cuando ya has explicado 100 veces el parto o la intervención es puro cansineo.

5.- Los mejores momentos no tienen por qué venir acompañados de las mejores circunstancias. El que te operen de algo que impide la movilidad te pone directamente en una posición de observador privilegiado. Desde tu atalaya obligada puedes fijarte en cosas que antes te hubieran pasado desapercibidas mientras corres de un lado a otro como pollo sin cabeza (me encanta esa expresión, súper gráfica ¿verdad?) Así que de repente eres espectadora de una conversación extremadamente trascendente de Marc (6 años, 1º de primaria) ) con Juan Pablo (10 años 5º de primaria) en la que le cuenta muy serio que su amigo “fulanito” es un faltorro porque le pone la zancadilla jugando al fútbol y el otro le contesta que si le vuelve a pasar que le avise, que ahora como comparten patio irá a decirle que deje de ser un faltorro con él o se las verá con los de quinto de primaria. Y la madre de las criaturas se derrite cual helado en agosto.

Otro gran momento que he vivido ha sido el de volver a casa de mis padres para que mi madre me consintiera… ayyyyy amigas, eso se lo debo a mi pierna a la que le estaré eternamente agradecida!!! He vuelto a saborear los desayunos en la cama, me he hinchado de la mejores croquetas del mundo que son las de mi madre (de la mía sí, las de la tuya serán ricas seguro, pero como las de la mía NO ;.) ) de la sensación de meterme cada día en sábanas limpitas o de que me lave el pelo como cuando era niña. No voy a negar que ha sido “raro” volver a dormir en cama individual después de 11 años de matrimonio, pero volver a disfrutar de mi madre a tiempo completo ha sido una gozada.

Y es que estos últimos meses he amontonado más buenos momentos que en años de cualquier otro momento vital, al final se trata de convertir cada momento de la vida en el mejor momento de la vida posible. No tenemos otra ¿verdad?

6.- No hay nada más importante en este mundo que las personas. Tampoco la salud, os lo prometo. Creo que este punto va muy ligado al anterior, pero algo que he pensado mucho estos meses es que no hay mejor tiempo invertido que en el de cultivar las relaciones interpersonales. Nuestro día a día es frenético, lleno de frustraciones porque no llegamos a todo, queremos ser mejores profesionales, cuidarnos más, dedicar más tiempo a esa afición que nos encanta, estar al tanto de todo lo que se cuece en las aulas de nuestros hijos y tener mejor organizada nuestra casa. ¿Sí o no? Os lo digo yo, la loca de los zafarranchos y de las mil y una aficiones. Y lo cierto es que en aras de todo eso, no encontramos nunca el momento de hacer ese café que le llevas prometiendo a tu amiga desde hace 3 años. Nunca es buen momento para llevar a tu madre a esa tienda que le comentaste las navidades pasadas o para esa cena que llevas postergando con esa pareja de la clase de tu hija con la que tan bien conectaste en la última reunión de curso.  Pero ay amigos, cuando vienen mal dadas ¿en quién te apoyas? ¿En tus competencias y súper cursos?  ¿o en tu familia y en tus amigos?

Y aquí termino la perorata que me enredo y puedo seguir hasta el infinito. Os prometo que el siguiente post será menos intenso, pero esto es lo que llevo ahora en la cabeza y en el corazón, y como buena bitácora, yo he venido a hablar de mi libro y chimpun!

PD: Y ahora os preguntaréis a que viene la foto de la portada, bueno, pues mientras yo estaba ingresada, mi hermana Mar y mi cuñado Alejo se llevaron a mis hijos a la Cerdanya para que ni mi marido, ni mis padres tuvieran que estar pendientes de ellos y pudieran estar por mí. Y eso, queridas, es amor del de verdad, del que deseo para vosotras!

2 Comentarios en 6 COSAS QUE HE REAPRENDIDO EN MI PERIODO DE CRISIS. PARTE II

  1. Julia Beltran Aznar
    22/11/2017 at 05:41 (4 semanas ago)

    Hola Lorena, acabo de leer tu “perorata” y la verdad es que me he sentido muy mal, creo que yo fui una de las que no dimos la talla en tus días malos, pero murió mi amiga Anna y esto me dolió mucho, estoy cansada de tener tanto dolor en mi cuerpo aunque no lo parezca, no tener coche me priva de muchas cosas una de ellas tardar tanto en ver a mis nietos a los que adoro, les quiero muchísimo esto no lo dudes, y a ti te quiero mucho, aunque pasen cosas, pero nunca dudes que te quiero, cuando veo el amor que sientes por mi hijo esto ya me llena el corazón. Lorena te pido perdón por si he hecho cosas que no debía pero piensa que no pretendía en ningún caso hacerte daño. Un beso

    Responder
  2. Sara
    22/11/2017 at 09:44 (4 semanas ago)

    Me encanta el numero cinco!! Mil gracias por compartir tus reflexiones. Muchos abrazos

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *